EL ÁRBOL DE LA MUERTE
Se yergue sobre carne humana
hacia la negrura del cielo,
sus frutos son cráneos huecos
que el viento de la borrasca
balancea como péndulos y hojarasca.
Su tronco uniforme es,
su ápice coronado está
de espinas córneas y ponzoñosas;
dos ramas solamente tiene
y hasta el más fiero buitre le teme.
Sembrado sobre cadáveres
se alimenta de sangre enferma,
de energía pestilente y supersticiosa;
gran simbolismo alcanzó en la historia,
trofeo de matanzas y victoria.
Es el Árbol de la Muerte,
el más nocivo que la carne ha parido;
y aunque siempre fue estéril,
enemigo eterno es de la luz.
Ese árbol decadente, es la cruz.
Carlos Aurelio Díaz Enciso
Muy bueno tu poema apocalíptico.
Un beso
vaya te vales de un recurso muy bueno para esbozar esta idea que brota de ti como sabia de los arboles, jejeje.
Vivian.
Podría decirte que la raíz de la decadencia ideológica humana se ramificó hasta el infinito, pariendo frutos con mentiras carnosas, nada jugosas; de alguna manera, la iconografía sagrada está relacionada a los árboles: el árbol de la Vida, el del Conocimiento, el de la Natividad, etc... podría decirte más, pero considero más plausible la libre interpretación, ya que tendríamos que convocar un simposio virtual para hacerles llegar mi idea absoluta, antiteísta. Gracias por comentar.
Trágico poema, y muy abierto a interpretaciones. Me gusta mucho el estilo. Me gustaria saber tu interpretación de autor.
Gracias