Hundimos nuestra cama
tu al lado mío
calientes
descobijados
con el aire
surcando nuestros latidos.
Un árbol de níspero
plantado en el cuarto
oscuro
robusto
con frutos colgando
como cientos de soles
en la selva amazónica.
Me ofreces un sol
y lo rechazo
me ofreces tus labios
rojos
húmedos
y quiero entender
tu sabiduría inocente
la sabiduría prohibida.
Con el agua me dejé llevar
por tu cuerpo tibio
amado
deseado
comí de tu fruto
y mis ojos se abrieron
y tuve verguenza.
Entendí los sueños
como carbúnculos en la noche
únicos
luminosos
y vi tu cuerpo desnudo
el árbol amado de la vida
abrazado a las estrellas.
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