


| Escritor: | Kyliel |
| Públicado: | 03/07/2008 |
Puerto Vallarta, Jal., 2 de julio de 2008
Amor que derramas en mi cuerpo
el amor de tu costado,
tu Nombre
que me lava y purifica,
Amor que con la pena de tus horas
me confortas.
Pareces firme en el abrazo complaciente,
en el siempre inmolarte a mis tristezas,
porque sólo para mí te haces eterno,
porque soy la niña sola y la isla acorralada
que se acerca a tu presencia.
Amor, dame tu mano
para que mi pena te conforte,
para que mi carne sea tu templo,
y mi sangre embriague tu presencia.
Amado de mi alma,
abraza el aire desde la cumbre
de tu crucifixión,
porque sé que te duelo en mi condena,
en los recuerdos despoblados:
los serenos laberintos
en que trato de extraviar mi soledad.
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