La otra cara de mis amores citadinos
Aun contemplo desde mi acera mi pequeño mundo
Las vistas perplejas que estallan en murmullos
Donde la critica pasa por las mentes lucidas
Yo estoy en la locura padeciste un día la melancolía
Donde las fábricas se tornan gigantes
Tengo que atravesarla con mi lanza
Soy un caballero de rosa, en la marchitada armadura
El único cuerdo ante tanta locura
Cabalgando en mis pensamientos Cervantes aun no me escribas
En este mar de notas quebradas
Llevo delante de mí mi escudo en desdicha
De este amor que me consume hasta el ocaso
Llevándote clavada como una espina
En este corazón que se conduele
Al verte solo entre vitrinas tan opacas cortas
Al no poder tocar ni la más cara de tus heridas
Tendida te vi con las manos alzadas
Rogándole a tu dios que no se acordó de tu vientre seco
Mi musa de la puerta de la piedad
Inspiración de las tardes de taberna entre mostradores
Baila ágil mariposa mujer de huesos proletarios
Donde esta la piel que cubre tu hermosura
Ya caen migas de caridad ajena
Te botan unos centavos , robando lo que corresponde a tu cuerpo
Tus enredaderas marchitas
Que caen sobre grietas del sufrimiento de tu rostro
Mientras tu labios ya carcomidos por el dolor
Solo articulan el amor de quien sabe que
Sigues ahí congelándote ante tanto cadáver desplazándose
Estas ahí y nadie se acordaron de tu existencia
Estas ahí y solo este orate corazón te amo
Estas ahí y yo seguiré luchando por tus cadenas

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