Dejo mi entorno y contemplo como mis palabras se vuelven tuyas, porque hay silencio en mi alma y extraño cada palabra suya,
acudo presurosa en tu presencia, sigo los pasos que has dejado cierro los ojos, te encuentro y en silencio de inmediato, te siento.
Tu calma tu mirada tierna las muecas de tu sonrisa quieta, me escurro en silencio -entre poemas- contemplo desde lejos tus intentos se despliegan tus palabras y tus versos veo fluir tus sentimientos
Y te encuentro en medio de ellos -como buscando-
Vibran mis latidos y mis ecos porque quiero sentir tu amor -hacerlo mío- aunque sea en frase o palabra lucirse cautivo, vestido con toda tu gracia desplegando tu infinita -elegancia-
Sigue siendo -para mi- amor sereno dejame permanecer en silencio espantemos el dolor del extrañamiento en batallas porque no se den sollozos ni gemidos, ni tristezas contenidas.
Por eso nos necesitamos,
Ambos estamos intentando abandonar este exilio, donde la memoria no deja de mentirnos y la inseguridad afirma crueldades, y regresarán los momentos de ser dueños de las palabras hablaras en mi presencia y escribirás cada vez que sientas ganas
Cuando cese el requerimiento este tan latente de tenernos quiero quedarme con tus palabras -que me procuran- pues me saben tanto a tí que las quiero sentir -mías-
Necesito oirte y entenderte, aprender de tu experiencia contundente, y estremecerme -al estremecerte- cada vez que atardece,
Porque presiento la llegada de ese hermoso atardecer silente con colores tornasoles cantos de aves y esperanzas donde volveran la calma la presencia, las sonrisas -y las ganas-
La añoranza será solo sabor a tiempo pasado y sentiremos sonriendo que todo -por fin- ha pasado que ha vuelto la calma en otoños de gracia los días recuperan sus carencias vuelven a ser resplandor sonrisas palabras sentimientos deseos miradas y sentidos te quieros.