Llego la hora donde las musas despiertan
Vuelven a arder en este pecho tratando de salir
Romper sus ataduras, para explotar entre tintas
El papel esta en la misma naturaleza
Ya no aguanta su sensatez
Que por momentos vuelve hacia afuera, tan orate
Como una sobria sombra en busca del delirio
Estalla y vuelve a comprimirse
En un constante big ban, no ahora un big crunch
Que hace saltar el sentimiento una lluvia en el rostro,
Para estar en la más desgraciada sombra
Asomándose en las praderas del paraíso
No talvez en la candencia del infierno
Tan solo plasmados en la pureza de esta pluma de acero
Llego la hora donde la musa asoma tan parca
Tan lacerada por la vivencia de este mundo
Que en su estrecho recorrido
Gravita en la inercia sigue el curso de cronos
Perdiendo su sentido lunático en el sentimiento del hombre
Posándose en las mentes del amor poético
Para seguir entre el curso de la historia
Gravando el sentimiento de toda una época .

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