


| Escritor: | joseantonioruiz |
| Públicado: | 08/01/2008 |
Abre los ojos dulce dama, en este día donde
bella es la luz del alba, sí supieras que eres digna
de ser amada, vendrías poseída de alegría, más con
mayor razón besos y abrazos me darías
dulce dama.
Sí supieras que eres una golondrina que vuelas
por el cielo agradable a la vista de todo ser,
de todo hombre, vendrías cubierta de arena
y mar, vestida de estrella en tan tenue
y afable cuerpo, como el mismo piadoso
viento del norte.
Adicta al ser cortejada, hermosa es tú adolescencia
y cuan brillante es la luz de tú amanecer,
suave, agradable y vistosa, dejame desearte
con ansias de loco enamorado para darte
cariño y afecto mi dulce dama de antaño.
Vamos los dos, juntos a la constelación más
hermosa que exista y allí reír sin parar y
envejecer sin miedo a la soledad, sin temor
a la muerte que no es mas que el fin de todo
dolor humano.
Y saber que aquella noche pacificaste mi alma
inmortal cuando nuestros cuerpos compactos en
sutil y dulce acto, poseídos de las más grandes
y sublimes caricias que ni tu cuerpo ni el mio
habían sentido, ese sentimiento amada
no es más que el vuelo de nuestras almas
hacia lo desconocido, hacia el cielo,
hacia lo eterno.
Recuerda este poema sacado de muy adentro
para ti mi dulce dama, inspirado por tu jardinero
que siembra esperanzas para aquellos amores
nunca inciertos.
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