Dueles (a nuestros muertos, nuestros otros nombres)

 Dueles, francamente nos dueles, es inevitable omitir tus nombres, olvidarlos, enterrarlos, dejarlos pasar de la mano del tiempo, es absurdo pensar que las cicatrices serán sanadas por la cuestionada alquimia de la costumbre. Dueles en cada esquina, en tus avenidas, en tu centro, en las charlas del café matutino, en tus calles inundadas de lamentos, de voces, de rabia desbordante, de ironías, de justicias requeridas, si tan solo hubieras podido escapar ilesa, si tan solo no tuviéramos que velar tus nombres apretando en el puño la verdad que duele. Hay algo en el aire que lo vuelve irrespirable, ardiente, sofocante, puede que sea el miedo a ocultar el rostro, el negarse a enjugar las lagrimas o cubrirlas con un pañuelo. Dueles en el miedo de cada día, y en la inaccesible voluntad de los deberes, en nuestras manos, en nuestros ojos dueles. No es humano andar en estas calles sin voltear a verte herida, con tu cara sucia, con las huellas visibles del ultraje, con las manos extendidas al cielo, cubierta de esa bruma que te hace ver opaca, menguante, apenas viva. Dueles Oaxaca, nos dueles, duelen tus tantos nombres, tus puños, tus voces, nos dueles José, nos dueles Lorenzo, Alejandro tu también nos causas dolor, no es fácil contener la vergüenza que nos da el ver tus tumbas, no es fácil llegar a casa y dejar tras la puerta la rabia, el coraje y el labio que mordemos todos los días al salir a tus calles, intentamos cada día buscar entre tus escombros mas sobrevivientes, evidencias de tus asaltos nocturnos,  de la cobardía de tus detractores, pero dueles, nos dueles Esteban, Jesús, dueles Pánfilo, nos dueles Brad, nos duelen en cada mañana y al caer la noche que no es la misma desde su arrebato, en cada una de las razones que se nos niegan, en la inútil amenaza de sembrarlos en el olvido. Oaxaca, como te han herido, pobre,  ingenua, creíste que la justicia en verdad era ciega, creíste que bastaba con encender antorchas, con inundar las calles de valentía y protesta, con cubrir de dignidad la luz de las estrellas, con tener razón, causas y creencias. Y ahora, ya lo sabes, nos dueles, y ya tu nombre no es el mismo, la inmensidad de tus padres se ha perdido, ahora solo quedamos tu, nosotros, ellos, y ya no somos sino distintos. Despertamos a media noche aterrados, oyendo tus voces que nos piden auxilio, imaginamos que en tus avenidas deambulan insolentes tus asesinos embriagados de la sangre de tus justos, siluetas adictas ala desesparacion y la desesperanza, hay en cada motivo, una verdad que nos duele. Y luego tus nombres Octavio, Alberto, Arcadio, Rene, Emilio, Fidel, nos duelen. Y no habremos de enterrar este dolor junto con sus recuerdos, llevamos sus nombres en lo alto, en nuestras manos, para ponerlo en cada oído que encontremos, en cada cara, en cada alma, en cada batalla, en las luchas desiguales y en cada noche tomaremos parte de ellos para encender las fogatas y alumbrar los senderos para atravesar  ese mar que ya han abierto. Para buscar tus otros nombres que aun desconocemos, los que ya fueron, los que vienen, los que están en alguna parte, esperando ser encontrados, liberados, esperando un nombre, un sepulcro, un reclamo. Agria Oaxaca, es cierto, nos dueles, pero también es verdad que te hemos aprendido amar de mil maneras, en todas las formas posibles y en tus causantes mas inesperadas, en las mañanas frías, en tus tardes consuetudinarias, en las noches de vigilia, en tus cielos llenos de aviones, de nubarrones, en tus calles llenas de jaurías, de gas, de insolencia y en tus casas, unas donde esta noche rezan porque el día de mañana llegue, u otras donde tus hijos son cuestionados, interrogados y ellos llenos de dolor y de suplicio han decidido olvidar mas, muchos mas de tus tantos nombres . Y nosotros hemos decidido salir a buscarlos, Raúl, Manuel, Roberto, Marcelo cada uno con sus nombres, los buscamos y nos duelen, queremos gritarlos, enterrarlos en cada respiro de tu corazón de cantera, es verdad dueles, nos dueles, pero habremos de salir en medio de este desvelo con la cabeza fría y el corazón ardiendo buscando entre los escombros un poco de justicia, de venganza o de cárceles, donde las llenaremos hasta reventar por que no hay celda tan grande, ni jauría tan hambrienta, ni temor tan imponente, ni muerte tan definitiva, que nos haga renunciar a  tus nombres, a tus tantos nombres. 
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Comentarios:

Escrito por: aliali26       21/08/07 21:12
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Me duele tu dolor, amigo. Y me conmueve tu lucha. Tus palabras son sangre viva que sale a pelear por la dignidad de tu pueblo. Toda mi luz, hermano. dios te apoye en tu lucha y nos despierte a nosotros también para poder ayudarte. Nos vendieron un mundo de catálogos de turismo y algunos lo compramos. Gracias a Dios vos no, vos lo rompiste en mil pedazos y lo lanzaste al fuego. Ánimo! y que tu lucha contagie a más justos!
Escrito por: Thiara       15/08/07 22:09
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OPIO, ignoro si eres hombre o mujer, da igual; el hecho es que en tus letras se advierte la impotencia y la rabia que te provoca lo sucedido con nuestros hermanos oaxaqueños. Sentí pesar al leer tu texto, y más pesar aun porque no somos un país donde impere la unión, sino por el contrario, vemos pasar los terribles sucesos que a muchos nos atañen sin inmutarnos, y no es porque a algunos no nos importe, es quizá el miedo a abandonar la “comodidad” de nuestros empleos, nuestro hogar, el entorno, y por supuesto, poner en peligro a la familia. Tus sueños de lucha me han recordado a un valiente que se atrevió a desafiar a los Estados Unidos…

Te deseo muchísima suerte…
Escrito por: opio       14/08/07 19:57
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El siguiente escrito es una parte de la saga dedicada a los compañeros asesinados durante el año pasado en el conflicto oaxaqueño por manos del gobierno federal y estatal, unos fueron mis amigos, otros como bradley will, compañeros de trabajo en los medios de comunicación, otros camaradas en las trincheras rebeldes y otros jamas los vi, pero la hermandad va mas alla del conocimiento...para ellos mi eterno agradecimiento y mi vida dedicada a encontrar lo que ello buscaron aun mas alla de la vida: Libertad. Hoy con mis letras les agradezco, mañana con mi esfuerzo y muy pronto, lo juro...con mis balas compañeros.
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