Duele tu ausencia.
Duele tu ausencia en la cavidad de mi cama.
Duele como lo hace una herida nueva;
duele como le duele la hormiga a la tierra
cuando la carcome por dentro con su vida.
Duele tu ausencia en mi ausencia.
Duele tu desgracia en mi desgracia,
como duelen las olas a la playa,
que la desgastan y desgastan
con su rutinario repiquetear eterno
Duelen tus pasos a mi sierra
como el manosear del viento a la arena.
Duele tu ausencia en mi casa,
dueles tú, distante en la distancia.
Dueles, como el horizonte a la ventana
cuando quiere verlo todo, de un solo golpe
y se descubre pequeña, novata.
Duele tu ausencia en mi anciano cuerpo.
Duele, como duele la fatiga
a quién pierde toda esperanza,
de hallar en la esquina una mejoría.
Duele tu ausencia a mis dos ojos ciegos,
que no ven la gracia en los desvelos si no te miran,
que no ven la magia de los momentos si estas ausente,
que no ven la gloria de la vida si no en tu compañía.
Duele esta ausencia como me duele esta rima,
como me duelen los abortos de los sueños de hijos;
como duele el perro, el carro, las manos, los aros,
las flores, las fechas, los sueños, el sexo, el contigo