Allí, la umbría luz entreteje círculos radiantes
sobre las cálidas baldosas y las piedras,
los arriates chisporrotean cándidamente,
sin alcanzar ningún objetivo, ajenos al tiempo
y pasean los inocentes sus vidas desconocidas
recorriendo el camino previsto, ideado por mi juego,
donde el espíritu escudriña divertido, sereno, expectante.
Allí, sonoros claustros, limpios de pecado y polvo,
enmarcan silenciosos los pasos de los intrusos
y la ordenada inercia sitúa antiguos objetos,
llenos de vidas pasadas, momificados en el tiempo,
donde mi espíritu consigue el equilibrio perdido.
Allí, empinados senderos señalan el camino,
en los que la naturaleza domina el alma sin resistencia,
sumisa al poder inmenso de los silenciosos sonidos,
donde mis pasos desconciertan el orden irracional
y mi espíritu se inunda de humedad y brisa.
Allí, donde se encuentran los vestigios ancestrales
de vidas pasadas exploradas sin querer,
donde la fantasía recrea lo desconocido
y mi espíritu disfruta con sus destruidos rastros,
descubriendo difuntas experiencias.
Allí, allí te imagino,
rodeada de mis cuentos,
envuelta entre mis cálidos lazos,
inquieta, sumisa a tu propio deseo,
con la ilusión de lo profundo,
arrojados los miedos fugazmente,
abierta a mi, a mi ilusión,
arrebatada del pasado, del futuro,
ofreciendo tu cándida fuerza,
con la curiosidad de lo deseado al momento.
Así te imagino allí, dónde debes estar,
dónde el equilibrio nos domine,
dónde la soledad nos una,
dónde las palabras finalmente se encarnen.
Allí, allí te imagino en sueños cuando despierto,
mientras la vida me hiere con su áspera realidad,
antes que la sensatez definitivamente te destruya.
|
Imprimir |
Enviar poema |
