Sencillo y humilde como la Vida misma. Un cordial abrazo, Miguel Carlos
Estoy maravillada de tus poemas, personajes, imágenes de pueblo y realidades cotidianas excelentemente expresadas.
Besitos
Lili
Y es la espera conciente de sentirse frente a la felicidad junto a la divinidad del amor.
me ha gustado
saludos
Renán
Muy buena tu observación sobre el nerviosismo de los gorriones. A ellos los he mencinado en mi poema "¿Dónde está Dios?". Cuánta nostalgia de los años de trabajo, debe ser sentimiento compartido por muchos jubilados... en el caso de Don Juan, esa melancolía se suaviza con el amor que lo espera en su casa...
Precioso poema con sabor a tango. Mientras lo leía he imaginado al gran Gardel entonando una melodía con estos versos tuyos.
Cuanta afección expresan tus versos. Es la realidad que viven los jubilados, esas nostalgias que sobrevienen porque extrañas esa actividad y cuando entonces la vida se te hace pasiva, no es fácil acostumbrarse. Gracias a Dios que Don Juan, tiene ese amor esperádole con ese rico mate, que le hace olvidar las añoranzas.
Felicitaciones María Rosa. Besos.
cuando digo deverias...................?
Es porque en realidad no le falta nada. esta perfecto!!
holaaa! de todos los de tu trabajo me gusto este... aunque pienso y sin ofender, que deverias.......? pero en realidad estupendo.. hermosisimo!!
un besote enorme
chau:)
Me dejo envolver por la ternura de tus letras,Mariarosa...Es increíble tu construcción de imágenes.
Te dejo mi beso.
GABRIELA
Muy tierno María Rosa, y real, pues hay muchos jubilados que pasan sus horas en sus trabajos, hasta que cuenta se dan que su espacio se hace en otro lugar. Ese ya fue su lugar.
Siempre estuvo el mate y el beso esperando, y se dan cuenta, cuando es parte de su “nuevo” espacio, como lo fue siempre.
Un abrazo
Andrés