Insoportable malestar en medio de tu dicha
mordedura lenta y brutal de las cosas que ahondan tu penar
Lento transcurrir del solitario impaciente
sometido al silencio que crece en su interior
Algo en el dilema, dolor agudo y justo
pretendiendo los ciclos perdidos de las cosas
Ángel del misterio o la sonrisa del terror
Cómo proceder a sus reclamos !
Torpes caricias recorren tu piel
como arañas trepadoras víctimas de una ilusión
Temblor al borde del despeñadero
sosteniendo la divina mansedumbre
un trueno un aire pesado y en su boca un ruiseñor
Todo gime en la noche prisionera
Penar en la red de cristal
Cosidas bocas impidiendo las palabras
Mas no pueden evitar el tufo que brota
del morboso deleite del dolor
Las manos que sostienen la esperanza
demandan la simiente del miedo
rancia vacuidad, abrumador enigma de los días por venir
Tiempo indiferente voz desconocida
soledad no reñida con las nubes que se acercan
mostrando el placer de la tardanza
Aún se siente el temblor de los días perdidos
pesadilla que resguarda tu miseria
camino incierto hacia la era imposible
que consume al ayer desconocido
Reticente a la sabia gratitud
sin fruto que calme el hambre de eternidad
sólo la visión estática de un bulto cualquiera
Murmullo indagador al despertar
pues nadie cree en su canto desdichado
y mucho menos en su sonrisa desdeñosa
Como perro que huye del hambre
se refugia en viejas utopías
Claridad negada, oscura intuición que revelan sus andrajos
ya que de tanto mirar se le perdió la mirada
de tanto mendigar consuelo se le perdió el corazón
en los follajes trémulos del ayer irremediable
Pero aun no pronuncies su nombre
el instante borrará cada huella
con el viento arrollador del desaliento sin que tú te redimas
Si reduces el cristal empañado
Quién seguirá indagando llamas negras ?
Quién removerá el lodazal ?
Llanto de un niño muy lejano
Dolor lento de las cosas
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