Diario de Gabriel (primera hoja)
Estoy tirado con mi boca besando el piso
Estoy dolido por dentro
Un gusano celeste se pasea por mi pecho
Vomito la baba de mis llantos y me ahogo con ella
Hace años que cerré mis ojos
Intentaba dormir para siempre
Pero siempre estuve despierto
Estuve despierto mirando
Como caían sobre mi los ejércitos de la mala fortuna
La pesada mano del dios payaso
Que aplastaba mi espalda
Metiendo sus malditos dedos en mis pequeñas heridas
Lo vi sentado en su trono dorado
Sonriente y arrogante
Todos escupían sus estupidas palabras
Las repetían en absurdas proseciones
Y llenaban los bolsillos enormes de sus negros discípulos
Negros discípulos que también escupieron sobre mí su rabia
Su decadente sabiduría
Y sus patéticas costumbres
Se paseaban sobre mí con sus mal tenidos nombres
Sus repugnantes plegarias y sus niños amantes
Olieron mis años de niño brujo
Mal entendieron mi eterna rabia
Me acusaron y votaron lejos
Caí mil veces y volví a levantarme
Cada vez con mis heridas más abiertas
Cada vez con menos silencios
Aprendí a disfrutar de la tragedia
Hice trágica la vida de miles
Navegue por la lujuria y la mentira
Y bebí de ellas por eternas noches
Sin remordimiento teñí de negro mi existencia
Bebí llantos feminos y rabias de hombre
Siempre sonriente, siempre cantando
Satisfecho de mis males y mis odios
Aprendí a sonreír en la miseria
A comer de la basura lamiéndome los labios
Aprendí, y mentí como amante
Subí hasta el trono del altísimo y escupí su cara
Me arrojó lejos con su rabia divina
Y aquí estoy, tirado con mi roja boca besando el piso
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