Siempre que pienso en ti,
Mi respiración se acelera, mis pensamientos se alborotan
Y mi corazón palpita desbordante.
Lejana es la posibilidad de verte, de hablarte, de oirte…
De sentir tu aroma una vez más,
Sólo en los recuerdos me es familiar tu faz;
Pero incluso de ellas comienzas a escaparte.
Se que jamás te irás completamente de aquí y por más que quiera olvidarte,
Una parte de ti estará siempre conmigo…
Porque un poco de lo que hoy soy, te lo debo.
Gracias por enseñarme a amar y gracias también por enseñarme,
Muy a mi pesar, que de amor nadie muere
Y que toda herida deja una cicatriz, pero no para que recordemos
el sufrimiento, sino,
Para que en aquellos momentos de flaqueza,
Encontramos fortaleza en nuestro corazón.
|
Imprimir |
Enviar poema |
