Por supuesto que creo en el mercado, sin mercado no pago la hipoteca, ni el préstamo de huesos, ni la rueca de cien años de sueño enamorado. No es sólo soledad lo que he llorado, también lloré por hambre y por ley seca, las nubes no financian ni una mueca, no paga el verso el agua ni el pescado, Así pues, bienvenidos a la meca del préstamo, el aval y el endeudado, ya transo en el cajero la manteca.
Mañana moriré, pero embargado. Cada respiración yo di por beca, la vida me las dio y yo he pagado.