


| Escritor: | darath |
| Públicado: | 26/08/2008 |
Deja que el viento sople
deja que la brisa garigoleada por la magia te acaricie
y que el aire claro del cielo descienda hasta tu mente.
Deja que corra por encima de colinas fantasiosas
y que gire y se arremoline en piruetas imposibles
enredando tus pensamientos con nudos irreales.
Deja que el viento sople,
que corra, que salte, que haga alegres maromas,
que se pierda sin miedo entre bosques encantados
que juegue cual niño con los árboles ancianos
y que sus ramas lo agiten, lo empujen, lo eleven,
que alcance a los ángeles y descienda nuevamente.
Deja que el viento sople,
deja que susurre, que murmure, que hable, que grite
y transporte mensajes no hablados en lenguas misteriosas,
que cuente historias de lugares que nunca has visitado,
deja a los céfiros narrarte cuentos cuando vayas a dormir
y que impregnen tus sueños con sentimientos quiméricos.
Deja que el viento sople,
que viaje libre contagiando su dicha al golpear tu piel;
que perfume de aromas lunares tus días soleados,
que inunde tus sentidos de la sensación de las montañas:
déjalo llenarte de soberanía, de voluntad, de independencia;
respíralo, y asimila lentamente su sensación de libertad.
Deja que el viento sople,
deja que mueva y traiga nubes claras a cielos infinitos,
que vengan con él emocionantes tormentas de sueños,
y que lluvias de ilusión te empapen de delirios;
deja que venga, que llueva, que brizne, que exhale,
y que te bañe con su fresco hechizo de erotismo.
Deja que el viento sople,
y él permitirá que tus manos lo empujen de vuelta;
déjalo viajar y te llevará consigo a su trono de alturas,
de luceros, de espacios, de edenes, de sueños...
deja que te lleve a sus más elevados resplandores,
y quizá... en su alto reino nos hallaremos de nuevo.
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