De qué sirvió
Espero ser capaz de traumar al Señor
con mi rostro indolente
y mi silueta de luna nueva
aparezco envidiado
como la suave arena que blinda el tesoro
con ganas de conversar
de toser
bramar y enrostrar mi vida
relucir mi sonrisa de oro
mi andar valiente
recordando esos tiempos
aquellos lúcidos minutos, o meses
calmo bajo los gritos y pleitos
porque siempre miré con mis pestañas vivas
vistiendo collares
besando los álamos
corriendo sin torcer mis pies
apagando la luz para que duerma el resto
viví el éxito y sigo indolente
de figura transparente:
importó bien poco si hice el bien
si al final no evité la muerte