El aire es fresco, calma el ansia de mi piel,
pues la ausencia de ti que me invadía
llenaba de escozor cada rincón de mi ser,
pero al estar en el lugar que nos soñamos.
La ansiedad se fue con el rocío,
te busqué en las sombras de los árboles,
en las inclinadas laderas de la montaña
y te encuentro en cada rayo de sol.
El calor de tus palabras y de tus miradas,
me envuelven de una manera inusitada,
gotas de agua que descansaban en las hojas
al caer frescas sobre mi piel me acariciaban,
imitando traviesas la suavidad de tus labios,
llevándome al cielo mismo, en un instante.
¡ Porque estas aquí y no lo sabes !
tu presencia me llena y me satisface,
tu recuerdo es tan vívido y tan real
que no sólo te siento y te veo a mi lado
sino que creo que los demás te perciben,
pues respetan mi aislamiento y se alejan
dejándome regodearme en mi ensueño,
mirando complacidos mi sonrisa
como si supieran que así alcanzo el sueño
y por fin, así, la felicidad me abraza a mí.
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