


| Escritor: | MariaElenaPonce |
| Públicado: | 22/06/2008 |
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¡En mis rendijas
cabe todo!
La hora del ángel
lloviendo a gajos
todas sus lunas
en infinito trance
entre el dolor y el gozo.
El aire fresco,
circulando mis oquedades
para denudar anoxias,
desde el rojo de una rosa
y lo blanco de las magnolias.
Aquí en mi ser
están las fisuras,
donde mueren crepúsculos
pero también nacen auroras.
En ellas habitan
la sepultura de los sueños
y el nacimiento de mil historias.
Esa palabra sentida
con perfume de afecto
buscando borrar
en el alma ranuras.
¡Así soy a diario!
Una tímida grieta
mirando desde algún muro
como nace el amor
matutino de rocío
y otras,
viéndolo morir
abrigado de impotencia
en tierras del olvido.
Y cada día me transformo
Una veces en llanto
otras en melodiosa risa
o me dejo caer
sin permiso alguno,
como agua bendita
en unos labios,
para aplacar la sed
que impuso el silencio.
Aquí en tus ojos solo soy
la mujer que eligió
el oficio de ser poeta,
haciendo trazos
con mi pluma
desde el frágil cristal
donde me encerró el tiempo.
©María Elena Ponce®
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