


| Escritor: | beduina |
| Públicado: | 22/08/2008 |
![]()
Erase una vez la historia
Que en instancias de casarse,
El novio vino a enterarse
De la verdad de su amada,
De esa novia blanca y pura,
Más esbelta que una diosa
Era blanda y en la otra
Una letra habían cambiado.
Totalmente dolido y engañado
Sabiéndose deshonrrado
Al boticario fue a ver
Quien con sumo placer
Le preparó el triste brebaje,
Esperando así liberarse
Y que este tonto feneciera
Dejando a la rosa soltera
Para que sus placeres
Ofreciendolos siguiera.
Sin mostrar en el momento
Que era un amante mancillado
Espero a la traidora en el altar
Pensando en el largo viaje,
Así que con honor y con esmero
Escuchó el sonar de campanas,
Mirándola a los ojos sonriendo
Le dio el si a su querida presente
Sabiendo que este amor
Los uniría hasta la muerte.
Le dijo entonces con suave voz:
Conmigo serás paloma
Y tu alma volará indemne.
De soslayo vió a los caballeros
Que de memoria conocían
De la mujer su cuerpo y mente,
Sintiendo una punzada en el pecho
Salieron de la ceremonia convincente,
A unirse a algarabías y estallidos
Hasta que la noche los citó urgente.
Sabiendo ella que cuenta se daría,
Que su pureza no era tal
Que esta hacía tiempo no existía,
Entre sus ropas oculta llevaba
Una pequeña oscura botellita,
Que hasta el tope cloroformo contenía,
Con el solo hecho que a dormir al novio
Esa noche ella sin dudar pondría,
Que de la mancha en las sábanas
Vería como sabia lo arreglaría.
En la preparación de ambos
La oscuridad se hizo presente
El preparó la copa con veneno
Que a ella se la dio al brindar
Y de un trago se lo hizo tomar,
Excusando ella su timidez
Tapó los ojos de su ya marido
Y volcando el éter en un paño,
Sosteniéndolo fuerte hizo respirarlo
Sin pensar jamás que era de más
De la medida necesaria,
Comenzó a sentir que el frío
La atraba y aniquilaba,
Esperando desesperada despertarlo
no lo pudo hacer reaccionar.
Al despuntar el alba
Dos palomas en efecto
De la habitación enferma salieron
Heridas de tanto mal,
Que para volar juntas se sostuvieron,
Y en el cielo se perdieron
Para nunca más regresar.
Con un silencio acobardado
Por no saber decir a tiempo
Que a ciertas palabras
No las lleva el viento
Si el perdón se puede pronunciar.
Por que una cosa no ha cambiado
Que todo puede ser cierto
Cuando el amor es verdadero
La sinceridad debe reinar.
La Beduina
|
Imprimir |
Enviar poema |


