una vez estuve cerca de las hojas de un árbol perenne
y en este momento las veo irse irremediables a su desdicha.
aquella vez estando a un lado y bajo las hojas
miré cómo se pasaban los tiempos buenos
pero no los retuve en mi propio tiempo.
sostuve la cabeza de un recien nacido que casi sucumbe,
fui una niña con gracia desconocida
y un atento detective de emociones clandestinas,
cuyas caras eran frías y no eran mías.
esas crudas facciones estaban fijas e irremovibles
yo no hice nada y las recordé por mi eternidad.
concluí que sería una maestra del arte oscuro y ocultista.
soy un disfraz apagado que se disfraza de duelos blancos,
mientras sus pasos son lánguidos y suele tropezar su andar.
soy una malagradecida que agradece por dentro
y no demuestra los instintos femeninos.
los poseo y no los utilizo, doy pasos y sigo marcando
escaleras subterraneas y pasadizos descubiertos por dioses.
me doy el lujo de descifrar sonrisas que en la vida no m e afectan.
doy cuenta de mis penas a quienes tengo lejos
para no atormentar a quienes tengo cerca.
estoy siendo resultado de mis fuerzas que no he reconocido vez alguna
las intrigas las busco y las desenredo
para entender la naturaleza de Dios, el Amor.
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