Cuéntame, si te acuerdas, qué pasó aquella tarde
cuando la tierna lluvia humedeció tu cuerpo tierno,
cuando la calle, el agua, nos envolvía sólo a nosotros,
cuando mi perdido pañuelo enjugó tus pestañas.
Cuéntame, si te acuerdas, qué mirabas al mirarme,
qué encontraste en mi mirada mientras hablabas,
qué contabas al pasado, qué pensabas al contarlo,
cuando mi perdido pañuelo enjugó tu mirada.
Sólo recuerdo cada minuto, sólo recuerdo cada instante.
Sólo podría contarte todo lo que me acuerdo, sólo eso.
Cuéntame, si te acuerdas, cómo era el viento
cuando movía húmedo tu pelo, ese viento
donde yo vivía dentro, oculto, ingrávido, seco.
Aire de hojas, viento de agua, agua de viento.
Caricias de palabras susurraban sobre mi piel
y yo, incrédulo y sumiso, las sentía dentro.
Cuéntame, si te acuerdas, cómo fue el último beso.
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