CUATRO POEMAS A ALICIA BARANDICA VIUDA DE CAMACHO

 

I

 

Los días de tristeza siempre están escritos

Dones del cielo abrazan nuestras manos como el amor de una mariposa

Haciéndonos sensibles al mínimo rumor de las ánimas 

 

Alicia, te canta el alma; tienes el brillo mirándote, es tuya la alegría andando armada  de  belleza

Ebria en la copa eterna, salían desbordados tus secretos por los ojos

 

No puedo alcanzar tu cielo

Tu nombre ahora reposa en la gran bóveda celeste, bordada en el fuego y las estrellas

Me arrodillo y beso la tierra

 

Somos espuma, mar universal de vida; arrojados a las playas de la aurora se nos evita la vida, descanso en el  desierto.

Sé que por la muerte los muertos no se lamentan.

 

 

 

II

 

A donde quieres que te lleve

Madre, a donde quieres que te lleve

-mama no puedo, no puedo- (gemia la madre, agonizaba)

Hacia fuerza, se esforzaba en irse

Aún tiene la vida pero el tiempo se va muriendo

El espíritu le pide vuelo y ella sin embargo no se eleva

¿Para donde quieres ir?

-mama no puedo

no quiero nada-

 

Sus manos contendían empuñando la vida, ella no podía luchar, no sabía morir; me moría mama

 

No se nada del trato con las parcas, pero daría mi hilo por su clemencia

Suelo mirarla aún sin voluntad colgada en su hilo rasgado. La valentía no es el egoísmo, sino la comprensión del parto; no dejaras mas al soldado disgustado en el  invierno eterno.

 

He de ofrecerte el fin del tormento

Pero el silencio calla la palabra que empuña el acto

¿Cuál es la bondad que corre en el prejuicio del pecado?

¿Cuál es la fé, si no es tu esfuerzo?

Reconoces no ser Lázaro

Agradece no ser Naím hijo de la viuda

El tiempo ahora te teme

Anuncia en el rumor de los profetas su luto.

 

 

III

 

Feliz onomástico madre,

dulce sueño eterno abuela.

 

La unión nos hace una llamada de dolor o alegría, esta es de dolor y para mí es también de alivio.

Último lecho guardas su marca, te ronda el aroma y mientras el dolor les caía de los ojos la procesión sepulcral dormía todas las cosas

 

Veo tu alma viva en el recuerdo

Confieso haber besado su  instante y unos ojos que han de soñar viviendo

 

En ese treinta de Marzo  no habrá nombre a tu semblante

Esa quemadura infinita vivirá tu cumpleaños madre

 

Habrás de recordar sonrisas y  anhelos, reirás al saber la mística de sus tiempos: compartiendo el ánima nosotros mismos hemos muerto,  ya que su espacio ahora se  traspasa en el reflejo terco que no llega, meciendo el mar sobre su rastro.

 

Ay ausencia, no te olvido

Brotan madrugadas en que digo:

En ese treinta de Marzo me niego a decir que has muerto.

 

 

IV

 

La vida es un relámpago en un mundo de tormentas y aquí el silencio se eriza en nuestro duelo

Clama el deseo en luto,

La mar trayendote morada por el miedo

Helada llaga

Por los ríos no desfila la misma agua

Las damas son señoras

Y los frutos van maduros al principio de los árboles.

 

Tanta sangre eterna calla mientras la verdad del mundo se arma de olvido

Artificio, has de levantarte

Dame la muerte del hombre en tierra

De los relámpagos y el  polvo complacemos la eternidad

 

Ahora tu nombre sin sombra, bebe en la tumba eterna todo nuestro templo vivo

Ceniza inmortal

Eres el ser del tiempo en todos los tiempos, haciéndonos una disipación del instante; una quietud en su movimiento

El ángel tiene a tu sombra el nombre de su sombra 

Tu aire en busca de sueño se detuvo en un país vasto como la noche

Y caías de tus ojos

Te comes la noche en la espera amarga de nuestros cuerpos tendidos

Conocimos a tu muerte

Caías en ti

Espera a la nuestra enterrándose en nuestra sombra misma

Haciéndonos en cada eterno latido un nuevo comienzo

El ángel tiene a su sombra el nombre de tu sombra

Has partido.

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Comentarios:

Escrito por: JEMWONG       20/04/08 01:51
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CONMOVEDOR , DESPIERTE MUCHAS COSAS . REALMENTE ESCRIBES MÁS QUE HERMOSO.CALAS Y LLEGAS
BESOS
JEM WONG
Páginas: 1

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