I
Los días de tristeza siempre están escritos
Dones del cielo abrazan nuestras manos como el amor de una mariposa
Haciéndonos sensibles al mínimo rumor de las ánimas
Alicia, te canta el alma; tienes el brillo mirándote, es tuya la alegría andando armada de belleza
Ebria en la copa eterna, salían desbordados tus secretos por los ojos
No puedo alcanzar tu cielo
Tu nombre ahora reposa en la gran bóveda celeste, bordada en el fuego y las estrellas
Me arrodillo y beso la tierra
Somos espuma, mar universal de vida; arrojados a las playas de la aurora se nos evita la vida, descanso en el desierto.
Sé que por la muerte los muertos no se lamentan.
II
A donde quieres que te lleve
Madre, a donde quieres que te lleve
-mama no puedo, no puedo- (gemia la madre, agonizaba)
Hacia fuerza, se esforzaba en irse
Aún tiene la vida pero el tiempo se va muriendo
El espíritu le pide vuelo y ella sin embargo no se eleva
¿Para donde quieres ir?
-mama no puedo
no quiero nada-
Sus manos contendían empuñando la vida, ella no podía luchar, no sabía morir; me moría mama
No se nada del trato con las parcas, pero daría mi hilo por su clemencia
Suelo mirarla aún sin voluntad colgada en su hilo rasgado. La valentía no es el egoísmo, sino la comprensión del parto; no dejaras mas al soldado disgustado en el invierno eterno.
He de ofrecerte el fin del tormento
Pero el silencio calla la palabra que empuña el acto
¿Cuál es la bondad que corre en el prejuicio del pecado?
¿Cuál es la fé, si no es tu esfuerzo?
Reconoces no ser Lázaro
Agradece no ser Naím hijo de la viuda
El tiempo ahora te teme
Anuncia en el rumor de los profetas su luto.
III
Feliz onomástico madre,
dulce sueño eterno abuela.
La unión nos hace una llamada de dolor o alegría, esta es de dolor y para mí es también de alivio.
Último lecho guardas su marca, te ronda el aroma y mientras el dolor les caía de los ojos la procesión sepulcral dormía todas las cosas
Veo tu alma viva en el recuerdo
Confieso haber besado su instante y unos ojos que han de soñar viviendo
En ese treinta de Marzo no habrá nombre a tu semblante
Esa quemadura infinita vivirá tu cumpleaños madre
Habrás de recordar sonrisas y anhelos, reirás al saber la mística de sus tiempos: compartiendo el ánima nosotros mismos hemos muerto, ya que su espacio ahora se traspasa en el reflejo terco que no llega, meciendo el mar sobre su rastro.
Ay ausencia, no te olvido
Brotan madrugadas en que digo:
En ese treinta de Marzo me niego a decir que has muerto.
IV
La vida es un relámpago en un mundo de tormentas y aquí el silencio se eriza en nuestro duelo
Clama el deseo en luto,
La mar trayendote morada por el miedo
Helada llaga
Por los ríos no desfila la misma agua
Las damas son señoras
Y los frutos van maduros al principio de los árboles.
Tanta sangre eterna calla mientras la verdad del mundo se arma de olvido
Artificio, has de levantarte
Dame la muerte del hombre en tierra
De los relámpagos y el polvo complacemos la eternidad
Ahora tu nombre sin sombra, bebe en la tumba eterna todo nuestro templo vivo
Ceniza inmortal
Eres el ser del tiempo en todos los tiempos, haciéndonos una disipación del instante; una quietud en su movimiento
El ángel tiene a tu sombra el nombre de su sombra
Tu aire en busca de sueño se detuvo en un país vasto como la noche
Y caías de tus ojos
Te comes la noche en la espera amarga de nuestros cuerpos tendidos
Conocimos a tu muerte
Caías en ti
Espera a la nuestra enterrándose en nuestra sombra misma
Haciéndonos en cada eterno latido un nuevo comienzo
El ángel tiene a su sombra el nombre de tu sombra
Has partido.
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