La última vez todo era distinto,
era como un mapamundi dibujado
en la locomoción colectiva.
Todo se revolvía y éramos indefinibles,
Con cierta posibilidad
de abstenerse de saltar al vacío.
Con las manos abajo,
Sumidos en los créditos de un filme en blanco y negro,
Con el tráfico atascado en la garganta
y la declaración de libertad de nuestras lágrimas. Ese día:
cuando se vio llover en el país de los ciegos.
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