


| Escritor: | compositor |
| Públicado: | 09/09/2008 |
La distancia no es obstáculo cuando se ama de verdad, la fuerza del pensamiento transporta los sentimientos y el alma a cualquier lugar, no hay nada que se pueda interponer, ni cielo, ni tierra, ni mar, por el contrario son una línea directa con mi amada.
Cuando miro al cielo allí la encuentro, dibujada en las nubes, calentándome en cada rayo del sol, alumbrándome con su luz; si es de noche, las estrellas dibujan su rostro, el viento acaricia mi piel como si fuera ella y me habla al oído emulando su voz.
Al mirar el mar allí encuentro sus ojos lindos, llenos de vida, de sentimientos, de amor, y el agua no es mas que un reflejo directo de su alma, de su espíritu.
La tierra se desliza entre mis manos como su piel; tibia, suave, cálida y hace despertar todos mis sentidos.
Solo hace falta estar vivo para amarla y al imaginar que ella mira al cielo, se baña en el mar y camina sobre la tierra, con eso la siento como si estuviera aquí conmigo.
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