Cuando lleguemos a viejos
y nuestras caras ya no sean las mismas,
se
entrecorten las palabras
y nos cueste hasta hacer una sonrisa.
Nunca
olvides lo vivido,
las tristezas y alegrías
el amor que cada día alimentas
en mi vida.
Las caricias que hacen un susurro al alma mía
y el beso que
despierta mis mañanas con mucha dicha.
Cuando lleguemos a viejos
quiero
sentirte a mi lado,
y las canas que tengamos
nos iluminen el rostro al
despertarnos.
Seremos de esas parejas
que se duermen abrazados,
con la
claridad absoluta de vivir lo que anhelamos,
de los hijos de nuestros
sueños
y los nietos bellos que nos habrán dado,
el regalo añorado que
sentimos al mirarnos.
Cuando lleguemos a viejos
y nos cueste
todo,
hasta el llanto, y nos duela el cuerpo
y las manos por haber
trabajado tanto,
nunca olvides amor mío,
cuanto amor que hemos
dado,
nunca olvides amor mío,
que te amaré como lo hago hoy,
y mucho más aún por haberme dado tanto,
los mejores años de mi vida,
llenos de dicha y encantos...
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