Cuando llega el adiós...
Tu mano, se cobijó en la mía, como un ave en el nido.
Temblorosa, como si presagiara la inminente despedida.
Es navidad; y los villancicos se repetían por la brisa.
Tu mano en la mía, presa de mis deseos
tus dedos finos, buscando en mi mano, en mi palma,
esa cosecha que no te ha dado, buscando una laja para asirse
en mis montañas. Suplica el silencio que dice todo.
Tu mano presa de las mías; tus dedos rasguñando
las paredes del fracaso, de este cristal que se partió.
Sobre mi mano tu mano, sobre mi palma tu uña;
aferrándose a la cima del precipicio que son los fines.
Ya sé que el amor se acaba cuando uno menos lo espera;
Tú no lo esperabas pero, se acabo sin remedio.
Se marchito la ultima rosa y de las espinas
que hoy son mis manos, no puede nacer nada mas que rasguños.
Se siente el dolor y la resignacion ante un adios, porque lo describes muy bien en tus lineas.Bello e intenso en el todo, pero voy a resaltar una frase que me gusto mucho "Tu mano presa de las mías; tus dedos rasguñando las paredes del fracaso, de este cristal que se partió." Me deja una imagen demaciado melancolica, quizas por mis propias vivencias. Un gran abrazo!
Todas las cosas tienen un principio y un final. Nunca esperamos que el amor se muera, pero pasa...
A través de la lectura encuentro la imagen de ese adiós que es triste y que no se espera, me gusta mucho la frase: "se marchitó la última rosa..."
Un abrazo
Se marchito la ultima rosa y de las espinas
que hoy son mis manos, no puede nacer nada mas que rasguños.
Un poema con fuerza y sentimiento.
Cuando el amor se acaba….
Me encanto amigo, las imagenes y los sentimientos profundos que expresan te quedaron excelentes.
Esos adioses y despedidas...
Nos seguimos leyendo
Besos
Hermosa descripción.... se ven imagenes y se reflejan los sentimientos claramente....Besos...NoU
Un muy buen poema, de gran contenido emocional que se va desgagando en los versos con una extraña musicalidad melancólica.
Un gusto leerte, imagenes elocuentes de ese adios, que se hace sentir en la piel y convierte a la mano que antes era caricia en garra que dolida acecha.
Un buen poema.
Que las hadas te axompañen.