Definitivamente, ocurren muchas cosas cundo estamos y no estamos: Si no estas a mi lado, yo pienso en ti más de lo que puedas imaginar. Si no te observo cerca de mí, te busco hasta encontrarte. Cuándo te alejas de mí la inquietud recorre todo mi cuerpo, al pensar ¿y si no te vuelvo a ver? Si no siento tu perfume, pierdo la respiración. Si no siento tus labios junto a los míos, me atrapan las ansias de besarte. Si no me tomas de las manos, me siento extraviado. Y cuando no escucho tu voz, pierdo el rumbo de mi destino. Si estamos juntos, todo es distinto: Una sonrisa constante se queda en mis labios, y cuando no la vez, es porque te estoy besando. Mi corazón se llena de vida cuando me brindas esa mirada tan sutil, mi cuerpo se estremece cuando me tomas de la mano, y susurrandome dices al oído, te quiero, te amo. Siento el perfume de tu piel, y suspiro al saber que tu corazón me pertenece, así como también el mío es todo para ti. Me perteneces por lo que me has dado. Soy todo tuyo por lo que has aceptado de mí. Somos el uno para el otro, porque Dios lo quiso así. Cuando estamos juntos, amándonos, queriéndonos, gustándonos; siendo quienes somos, y disfrutamos de la felicidad como nadie más, no existe problema que no podamos arreglar.
Nota: Es por eso que siento tantas cosas, cuando estamos y no estamos, ¿y tú?