Tantas nacen múltiples, tú naciste multiplicada por tantas, para decirme que no solo eres mujer, eres divina, vives con tus personajes y mueres con ellos. Renaces en el canto de una estrella. Te desvistes y solo te cubres de pista, para flotar, para dejarme tu gracia primaveral de un otoño sin hojas muertas. Golosos ojos ansían aún tu belleza, en cada paso, en cada gesto que acompaña el ritmo, en cada ritmo que te besa el alma. Déjame besar tu corazón si mis letras a el te llegan, porque también eres noble, de la nobleza Azteca, que solo vive con Dios.
P.D: Este, mi sencillo homenaje para Sylvia Pasquel, una de las estrellas más brillantes de la farándula Mexicana que a cada paso nos enseña a vivir. Gracias por estar ahí Sylvia.