Cronica de una muerte en los mares
Ella, sentada a orillas del Mar Muerto
sentía que su corazón
ya no golpeaba contra su pecho
al haber visto a su amado enredado en un par de piernas.
El agua le llegaba a los tobillos,
la arena le quemaba la piel
y las lágrimas corrían,
tan saladas como el agua
que ya, a las rodillas le llegaba.
No flotaba aun, pero su alma agonizaba.
La Luz Nocturna,
que comenzaba a aparecer
a pesar del padecer del Lumbre Diurno
dictaminó la sentencia.
Ya con el agua el los muslos
y la mirada perdida en el trasfondo de la marea comenzó su marcha, con destino premeditado a fundirse con esas aguas tan muertas, como ya lo estaba su Alma.
El, manejando sin cuidado,
ese cuidado que no tuvo
cuando se mezcló con esas piernas,
arribó a la orilla.
Buscándola a gritos
recorrió una milla,
hasta que el agua le toco los tobillos
y sintió el correr de la muerte por su cuerpo.
Miró al horizonte,
divisando en el agua la cabellera de su amada.
Ella (su cuerpo) flotaba a la Luz de la Luna, que levantó esa marea, esa marea que se la llevó, a las profundidades de la inconciencia, terminando de necrosar su corazón.
El, ciego en su Ego,
despotricó contra ese mar
que la había ahogado,
sin querer notar
que con las aguas del engaño
El era quien la había inundado de dolor, ahogándola en su Mar de Traición.
Y todo, todo por un par de piernas
SNM
LAURIS