


| Escritor: | Rebeco |
| Públicado: | 16/04/2008 |
Caminar y sudor. Viento. Y el frío
que comprime mi cuerpo hasta ser nada
más que una canción de infancia
nunca escuchada
por otro oído que el mío:
Canción alada.
Agua y piedras y tierra
y alguna que otra hierba requemada,
hielo y la nieve,
me llevan a un collado.
Niebla.
Ropa empapada.
Asciendo más; el frío,
evocador de una canción lejana,
apuñala los vientos.
El aire desgarra mi alma al penetrarla
y penetrada despierta,
compleja y simple,
suave. Frío amigo
que borra todo lo que no es el frío,
pasos, paradas, pasos...
sudor, canción... presente comprimido.
Una meta palpable este camino y,
al final del camino, cima aislada
del mundo de las cumbres: Niebla helada
ciega un paisaje en ella: Mundo magia,
cumbre tras valle y cumbre, y escarpadas
laderas, bosques, cielo, piedra...
Cordillera
Cantábrica a mis pies.
La huelo, siento y amo,
y aunque este hoy
mis ojos no la vean,
la leen entera.
¡Ser para el aire!
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