Contraste.

.

 

Acabo de apagar la luz y cerrar mis ojos,

y me he hundido en tu rostro...

 

Ahora todo lo veo claro y de colores,

tus ojos alumbran mi existencia,

tu cuerpo cual esfinge causa en mí la pasión,

y veo también tu voz...

tu voz que como música visible me persigue y me alcanza,

y me invita a unirme a tu solitaria presencia,

y entonces me provocas,

me dices que soy piel y me dominas,

me asfixias en tu pecho y me quedo dormido...

 

                        ................

 

No sé cuanto duró nuestro encuentro,

solo sé que cuando abrí mis ojos nuevamente,

todo era en blanco y negro

y un desayuno me esperaba en la mesa,

sobre un mantel de figuras de ajedrez.

 

 

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