Construir la vida
Ven chiquito, hagamos juntos
un Belén en nuestro hogar
que encienda en los amigos
una plegaria de paz.
En una cunita de paja
con mucho amor y ternura
colocaremos al Niño
que encuentro en tu alma pura.
Aquí, la Virgen María,
la madre del Redentor,
para que lo cuide y mime
como yo te quiero a vos.
Allí estará San José
que fue por Dios elegido
para ser en esta tierra
humilde padre adoptivo.
El asno, el buey, las ovejas
acompañarán al Niño,
aliento y calor de vida,
Dios bendijo su destino.
La noche parece oscura
da miedo la soledad
pero el silencio se quiebra:
ya llega la Navidad.
La estrella brilla en lo alto
y a los hombres ilumina
no olvides nunca hijito
que desde el cielo nos miran.
Ven, chiquito, ven conmigo,
vamos a armar un pesebre,
ya llega la Nochebuena,
de todas, la más alegre.
Abre la puerta temprano
para que entre el perdón,
mira al hermano que sufre
en él Cristo nace hoy.
En la aurora alguna lágrima
se escapará sin permiso
al recordar con nostalgia
la ausencia de alguien querido.
Cerca de Belén un coro
de ángeles marca el rumbo
de los pastores al Niño,
de la esperanza del mundo.
Ven, armemos el pesebre,
no sólo por tradición,
porque hoy la fe en la Vida
nos alegra el corazón.
Mabel Pruvost de Kappes
Mabel: Es un hermoso poema. Lo voy a llevar para la cena de Navidad y lo leeremos en familia. Gracias por hacer algo tan dulce y elegantemente elaborado. Lo siento como un llamado a la verdadera Navidad. TERESA
Un poema excelente, con una musicalidad increible,casi como un villancico.
Estampas muy bien ese momento casi magico donde con los nuestros se arma el pesebre o el árbol,y ves como brillan los ojitos de los más chiquitos.
Un mensaje de paz y buena voluntad en cada verso.
Un gusto leerte compañera.
Que las hadas celebren y festejen contigo.