


| Escritor: | Discipulo |
| Públicado: | 19/11/2007 |
Me doy cuenta a cada minuto de la soledad de la vida, de las distancias que separan a los vivientes entre si.
Mi vida es muy simple. Soy callado y melancólico y creo que esa característica de mi personalidad me ha ayudado mucho. He conocido a muchas personas con tantas historias que contar: creo que he escuchado historias de vida con escenas de terror, amargura, tristeza, gozo inacabable y risa continúa, mejores que cualquier novela o película que cineasta alguno pueda escribir
Conozco a un hombre huérfano de padre y madre, ambos muertos de cáncer que lucha por olvidar el recuerdo de la miseria y el estupor que significa combatir desde la extrema pobreza contra semejante enfermedad. Para escapar de su realidad se identifica con el personaje de Harry Potter de tal manera que usa anteojos redondos sin sufrir de ninguna enfermedad visual. Se ha sumergido en su dolor a tal punto que desprecia a las personas con cáncer y reniega de los médicos y enfermeras. Ama a Dios, o dice hacerlo, pues es seminarista.
Conozco a una mujer que ha intentado suicidarse siete veces y en todas ellas la ha salvado la misma persona que como enviado del cielo la ha protegido y cuidado hasta en su muerte. Ahora están comprometidos en matrimonio. Él la ama, pero ella pierde su mirada en el vació, como asiéndose de la vida de su compañero para salvar la suya propia.
Conozco a un anciano moribundo que dice conversar con los ángeles. Que ha viajado a las profundidades de la tierra, a las inmensidades del mar y a las regiones celestes; que ha visto crecer la hierba en otros mundos y que ha sentido el calor de las estrellas en su rostro. Yo le creo, pues, la existencia no es tan simple como pensamos.
Conozco a un joven talentoso, que vive de su sufrimiento como musa para sus poemas. Podría tener a cualquier mujer a su lado pero eso seria la felicidad para su corazón y el silencio de su pluma. Usa un seudónimo que lo ata al nombre de su padre a quien odia con profundo rencor pero ama con desesperación de amarlo.
La vida es soledad entonces. A ninguno de ellos puedo ayudar pues su vida es suya. Su existencia es compleja y profunda. Es una caja fuerte donde la llave la tiene solo el dueño: Tan solo él puede abrirla y cerrarla aunque todos pueden verla. Mi vida puedo compartirla y hasta pedir ayuda para solucionarla pero solo yo puedo cambiarla.
La vida es soledad, entonces. Yo .aquí.
|
Imprimir |
Enviar poema |


