


| Escritor: | albolivar88 |
| Públicado: | 01/03/2008 |
El día comienza a las 5:30 de la mañana.
A las 6:45 salgo de la casa,
cierro tras de mí la puerta
y sin pensarlo lo primero que hago
es cerrar los ojos y caminar...
Una oscuridad llena de chispazos
y excitación
me envuelve de pronto...
La nariz se convierte en periscopio
y los zapatos en un sabueso travieso
que husmea el suelo.
Avanzo así unos pasos
a través del frío aire matutino
durante cinco segundos
y ya no soy yo, es otro el que camina,
es otro y un poco también yo.
Al abrir los ojos me encuentro
solo y entero de nuevo.
En el coche rumbo al trabajo,
hago lo mismo
durante otros cinco segundos
y a ochenta por hora:
Cierro los ojos
y ya no soy yo, es otro el que conduce,
y yo solo su pasajero que confiado
se deja llevar en un largo viaje de un instante
a algún lugar en otro lado.
En el trabajo ocasionalmente
cierro los ojos mientras escucho o hablo
y ya no estoy ahí ni soy yo
el que asiente o el que opina:
es otro y yo aprovecho el descanso
para conocer mejor mi otra vida.
Cinco segundos tan solo para dar un salto
con los ojos cerrados al otro lado del espejo.
Cinco segundos en que me desdoblo
y me cedo a un otro no tan desconocido.
Cinco segundos con los ojos cerrados
al otro lado donde es tan real todo.
Cinco segundos en que saboreo ese otro universo
en el que también existo.
Lo confieso: a veces tengo miedo.
Puedo tropezar y lastimarme.
Puedo chocar y romperme el cuello.
Puedo equivocarme y perder amigos y trabajo.
Pero me gusta sentirme fuera de mí en mí,
ser múltiple, vivir en paralelo con ese otro,
ser su cómplice y yo el suyo
cinco segundos tan solo
porque si fueran más
puede ser que no volviera del trabajo a casa.
Sin embargo el otro me dice que lo hagamos.
Mañana por la mañana caminaré
seis segundos con los ojos cerrados,
a ver qué pasa.
|
Imprimir |
Enviar poema |


