


| Escritor: | beduina |
| Públicado: | 30/09/2008 |
![]()
Vagabunda, errante de tu abismo,
Apresada entre los bancos de niebla,
Dignataria de lo que me entregas,
Acomodé en profundidad mi escote,
Para que la blancura de mis senos vieras.
Llamé entonces la atención de tus ojos,
Profundos como aceitunas negras,
Y sentí el apresar de mi cintura
Al suspirar en tu oído por vez primera.
Olfateaste el aroma de mi cabello,
Y Desprediendo mi traje de seda
Oteaste desde el cuello hasta las caderas,
Tuve miedo, pero inamovible, vi cercana
Que más que un hombre eras una fiera,
En el medio de la posesión supe
Que adoptaría tu imagen entre las lunas bellas.
Las doncellas se peinan sus cabelleras,
Saben que en esta noche hay luna llena,
Los caballeros con sus trovas responden
Al enamoramiento entre vinos y leyendas,
Dejan las historias de batallas y sangre
Hoy las estrellas invitan a una danza certera,
En el desnudar de atributos y de caricias palaciegas.
Se esparce la algarabía, hay bullicio en la aldea,
Apresto mis ajuares hoy se que me espera,
Convertido, licántropo aúlla en forma lastimera,
Penetra el grito en los oídos, sucumbe el alma
Inequívoca me llama, me incita, me espera,
Debo llegar a la laguna, tapada por la niebla,
No quiero provocar el miedo si ven mi forma siniestra.
Por que en estas noches de luna llena,
Ya no soy mujer
soy hembra
..
La Beduina
|
Imprimir |
Enviar poema |


