Caminando algo extraviado en el color de la noche, sentí el sueño que el vino ocasiona, casi no daba con el camino, por cierto, aun me queda el abrazo de la gente que tiene el corazón frío; siguiendo con estos pasos aún extraviado en el color de la bruma, resistiéndome en el color del sueño frente al ruido, que no me encuentre confundido, me suena en las oreja el color de tu canto, de esos en los que me adulas, solo juegas conmigo con tu color a rosa.
El color del aplauso indiferente, de esa gente que aparenta conmigo, lo entiendo mirando el color del universo, este mundo que no entiende, que ha vendido ya su alma y sentido por el color del dinero, y el color de la tarde queriéndome extraviar, el color del cansancio no me gane, el color del aire puro no me canse de respirarlo.
La sombra con su sinfín de colores no me confunda, que el día con su color de brillo no me fatigue, el color del cariño no me sea indiferente, del que jura que calcula y que nunca ha sido mi amigo, que la duda con sus colores no me pierdan, que el cansancio con su color no me duerma rendido, el convencimiento con su típico color no me sea infiel, el color de tu llanto no me mienta, que realmente sea tu destino.
Que no me pierda en el color del género inconciente de tus palabras, que no le pongas color a tus olvidos, no, no hagas eso, que el color de tu risa me sea complaciente, que ningún color mió esperes a cambio conmigo, que no encuentre el color de la noche nuevamente, el color de la vida aun llevo conmigo, gracias a ese color aprendo hacer camino.
Los colores del destino, no aparten el tuyo del mío, que ningún color me deje sin tu cariño, entre brillos no me dejes solo y perdido, sin tu color no encuentro el camino, sin colores me quedo solito.
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