Coincidencia.
Y fue la enorme coincidencia
de quedar a oscuras nuestros ojos
y nuestras manos comenzaron su parpadeo.
Y mi dedo encontro tu boca
y tu mano chocó en mi pecho...
Tu cuerpo anido en mi cuerpo
y mi boca se ahogo en tu boca.
Y fue la torpe coincidencia
de, en penumbra, hablarnos en braile
al recorrer con tus dedos en mis poros,
y leerme el deseo en sus bocas
Y tu cuerpo se unió a mi tropa
y a la batalla del amor partió.
Un poema sensual donde el dedo se colocó en la primer pieza del dominó!...
Un placer leerte.
Bravo!!! Cuanta sensualidad en tus versos...Un erotismo delicado y sutil hizo maravillas en este poema.
Un abrazo
Ximena