Hoy es lunes, comienzo de estudio Que pasa rápidamente por los quehaceres pendientes Espero algo, algo que me indique, el rumbo de la tarde Quizás busco tu mirada opacada entre la niebla de la Lima Escalofriante y virginal, Invadiéndome el ser del cual poseíste Con desmesurada pasión Alguna tarde como hoy. Es martes, día de semana, No me encuentras, a penas sé sí me buscas. Ya no hablamos, sólo sentimos; Tú fortaleza y yo agotamiento, Fortaleza por tus días paternales Y yo agotamiento por buscarte y no encontrarte. Es miércoles, la añoranza se hace más resistente, Imperecedera, inexplicable, sentible, abominable e indeseable. Te siento a lado mío, excitante, tórrido y seductor, Envolviéndome en tus llamas, Sofocándome con tus palabras, besos, abrazos y caricias, Procreando dos víctimas Tendidas en la atmósfera de la pasión y el desequilibrio racional. Mas todo son añoranzas intensas de un miércoles como hoy, De recuerdos de pasión. Se acerca el jueves, es probable verte hoy; Es probable llegar a colegir algún tema de conversación. Pero también son días de quehaceres Y eso pesa más que cualquier deducción. Hasta mañana te digo en mis pensamientos. Es improbable verte hoy. Llegamos al viernes, ocaso de la rutina; Te mantienes incólume y te maldigo por ello. Aunque no siento en mí el ocaso de tu presencia Y me alegra saber que te añoro por ello.
No obstante, mis recuerdos se van refrescando Con la frialdad que me confiere la juventud, Y tu pasión me va refrescando, Calentando mi alma aún. Ya no te siento como antes, Distante y taciturno; Ahora te siento amoroso y excitante Yaciendo al mi lado, Confiriéndome un sueño deleitable y placentero Que parece un sueño, ¡No!... no lo creo.
Toda una odisea homérica; al parecer, tienes preestablecido lo que sientes, como si fuera la mejor manera de exteriorizar alguna especie de aguijón de tu ser; espero, Isisla, que puedas solucionar los posibles conflictos que tengas.