Hola amor mío, llegado a este punto del camino donde las palabras arañan nuestros destinos. La magia rebana justiciera lo que yo espero, y el tornasolado manto de la aurora boreal nos abriga, regalándonos hermosos instantes como granos de un reloj de arena.
Alcanzo tus sonrisas como regalos, que son dulces como tarros de mermelada de frambuesa, me las comería todas metiendo los dedos de mi mano, incluso lamiendo tu tapa por dentro y por fuera.
Los días se cuelan por el reloj, las noches se me hacen eternas, despachurro entre mis manos hojas de calendario baldías, estériles y muertas por un tiempo que no volverá.
Tengo tanto amor acumulado, que puedo amar por los dos. Tengo tanto que darte que no sé dónde meterlo.
Quiero demostrarte que te quiero, regalarte palabras decoradas, con la fantasía dorada de un hombre sin dueño. En una caja de zapatos, guardo escondidos entre papeles un puñado de mimos, besos, caricias, abrazos que son para ti con nombre y apellidos.
Y digo que mi vida vale mucho, porque si no, no te la podría dar. Porque yo te la daría con mis manos si me la pudiera arrancar, te la envolvería en papel de seda y le pondría un lazo rojo. Como mi sangre que es tuya también, me gustaría bailar contigo entre las olas del azulado mar.
Si tú me lo pides, me como las espinas de peces comidos, y bebo restos de los vasos dejados. Y duermo entre fardos de trigo dorado, camino descalzo entre cristales de azúcar, y pesco sin caña, a mano desnuda, y corro kilómetros enteros sin parar.
Abro mis manos tranquilas para agarrarme a las tuyas, no me sueltes nunca que me siento perdido. Porque tú eres mi brújula mágica que solo tiene norte.
En el microondas he colocado, una bolsa de palomitas besuconas, para cuando se inflamen y estallen, te den en tu boca dulzona.
Tu eres una flor de los estanques, y yo un delfín tras tu velero, quiero nadar todo el día y saltar a tu invernadero.
No solo vivo del aire y me muero cada día, -¡no se lo digas a nadie-, yo por ti lloraría.
Mi corazón dicen que lo perdí un mes de mayo, que lo encontraron tirado en medio de la vía.
-No se lo digas a nadie-, lo tire porque a una mujer ya no quería.
Por el día siempre ando despistado, por la noche todo se me olvida. A fuego lento no se calientan mis hueso, y bajo al infierno para ver como se cuecen tus besos, -¿donde están
los que me debes?- seguro que en cualquier esquina cansados de vivir en tu boquita, siempre a la deriva.
Cuando ya no puedo más, saco el corazón a respirar por que lo tengo en carne viva. Sólo un poco de tu calor hace que me vuelva a la vida.
Quisiera que mi voz sonara muy fuerte. Que resonaran tus montañas, que escucharas mis quimeras adormecidas, que son palabras de amor en mi garganta.
Tú eres el acento en todos mis escritos, te escondes en el aire que rodea el sonido de mi voz. Y si la suerte me abandona y me ves un poco triste, de tu mano dame de comer alpiste, que quiero echarme a volar.
-algunas de las lineas finales son de extremoduro-
grupo musical español poeta urbano muy grande
junto a Fito-
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