Bajo mi cabeza y veo el abismo que me rodea, no me atrevo a dar un paso, no quiero caer más. Los ángeles baten sus alas creando remolinos que me empujan hacia el agujero y ríen y danzan, mi desdicha es su placer, recuerdo su cara y por ultima vez mi rostro se ilumina, para luego extinguirse nuevamente y mezclarse para siempre con la oscuridad de la noche.
La luna se alza pálida e ilumina mi cuerpo desnudo hecho un ovillo, el frío me envuelve y el hambre y la sed me condenan a una muerte no demasiado rápida, comienzo a delirar y veo como las figuras de todos mis fantasmas me rodean, algunos me escupen con sus bocas sin saliva, otros estiran sus manos y tratan de levantarme, pero también hay algunos que se mantienen alejados, inmóviles, mirándome con una mezcla de tristeza, comprensión y compasión, se deciden a avanzar, me toman entre sus brazos, me ayudan y me pongo de pie, me abrazan, me siento bien, querido, seguro..., abro los ojos para verlos, mi boca para agradecerles, pero veo sus muecas que asimilan sonrisas, veo como mi alma sale de mi cuerpo, trato de aferrarme a algo, siempre quise morir pero no quiero ser su alimento, veo como se alejan riendo con mi ultimo soplo de vida, con mi alma triste, mi cuerpo cae frío e inmóvil sobre el piso, abro nuevamente mis ojos y solo veo su figura, tallada a fuego por siempre en mis retinas, ahora veo a los Ángeles como lo que siempre fueron, buitres de alas negras que me despedazan lentamente, pero ya no sufro y mi ultima imagen es de ti...
Fin?
|
Imprimir |
Enviar poema |
