


| Escritor: | alegreincer |
| Públicado: | 10/11/2007 |
No concebir una limpia libertad
no existe en la mente del guerrillero,
del sur de la tierra, del centro de la lucha.
Cruzando afluentes en cada santiamén
subiendo treguas y cortando veredas
es la vida del mismo peregrino.
Conocer la tierra como si fuese tuya
es la mejor vida de la guerra, si llegas a ella.
Éramos como un viejo en pubertad,
guiados en vida por el caballero
que nos dio la escucha;
para los fusiles que nos temen
sin emboscada en las vedas
y la vida si agrio color.
Nombres nuevos,
como hombres nuevos,
eran los caminos
cortados por el agua pura
de la sangre limpia de un árbol herido.
Con el ave alimentando al mismo criminal biológico,
vivimos en la paz limpia y soñada.
Ven con la reyerta que ya es conocida
descubre las tumbas de los perdidos
pisa la hierba alimentada por el cuerpo
báñate en el mismo remanso del gigante.
Ven y camina en los solares,
sube el árbol majestuoso
y divisaras lejos las luces nocturnas,
duerme en vela bajo torrenciales,
para que vivas lo ya vivido
por aquellos ya muertos pero no olvidados.
Suma, al menos intenta sumar todas
las gotas de sudor de este día impávido;
pero no intentes igualar las sudadas
por aquellos ya vivos pero, no, olvidados.
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