Dulce mizar que alumbraras
de mi orbe sombría toda pena,
liberandome de taras
y colmando de verbena...
Sálvame del cruel estrago,
de la muerte y desinencia,
pues en mustio noctivago
he trocado por tu ausencia...
Como ciego en la penumbra,
como el roble desgalgado,
asi marcho hacia la tumba,
asi caigo esperanzado...
Navegando sin un norte
mi bajel inerme avanza,
no hay tormenta q le exhorte
a frenar su venturanza...
Seguiré aquel rumbo fiero
cual saeta homicida,
como el rayo de mi Febo
que me guía en esta vida...
Porque el puerto mas lejano
de los mares procelosos,
para el probo y el ufano
es sin duda el más hermoso!!!
ANTONIO LOPEZ
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