Ayer recordé cuanto la extraño
Ayer soñé con usted otra vez,
pero esta vez, mi espíritu estaba decaído,
caminaba sin rumbo, creía estar cerca de casa
pero desconocía el lugar.
Entonces estaba usted, y sentí el mas cálido abrazo
que no recuerdo que me diera en vida,
que me dio la certeza de estar en casa.
Anoche, confirme que no fue dolorosa
la guerra en aquella sala de intensivos.
Y respondió con serenidad las preguntas
que aturden mis días.
Repitió: No sentí dolor y estoy bien!
lo se, porque usted me lo dijo anoche.
Y hoy puedo confesar,
que vi una lágrima en su rostro en la ultima visita
que sabia que era su despedida.
Pero anoche, me recordó que no podía regresar,
que debía irse, y con aquella sonrisa inolvidable
me dijo adiós.
Hoy, me levante tranquila porque
ayer se despidió otra vez y no fue con lágrimas.
las despedidas son complicas, no es fácil acomodar los sentimientos en perfecto orden para luego etiquetar las estanterías
un saludo
mate
Un poema llegador, porque planteas la despedida de una manera tan poetica y bella...ademas "esa" persona alentaba a seguir, muy a pesar de su situacion.
Que letras!!!
Nos estamos leyendo
Besos
uy, las despedidas, siempre las llore. y leer esto creo que me hara lloraar en un rato, pero me gusto mucho
en los sueños dice mi abuela, es el mejor lugar que hay para platicar con tus fantasmas, para vencer tus miedos, pero despedirte de tus ayeres, es el mejor lugar, pues no hay sentimientos solo, como dice ella yna realidad aparte...
¡Caray! Fuerte el tema y fuerte la manera en que lo tratas en tu poema amiga. Me llegaste. Este tipo de despedidas son así, ¡para siempre y para nunca! Todo, depende del color del cristal...
Un abrazo,
Jadi