AUSENCIA DE MAR
Ya se escucha la canción del viento
entre plásticos, metales y telas:
el mar queda lejano,
ciega la ventana.
Ronroneo de motores que pasan
sin saber si persiguen destino,
sirenas chirriantes de vida y muerte,
retazos de palabras que me alborotan:
ya se escucha el silencio de las olas.
Sigue siendo sonora mi ausencia del mundo,
espectador inmóvil de la oquedad del tiempo,
empero más triste y pálida sin el son marino.
No sé por qué intuyo que he errado
en la elección de mi futuro,
con el sabor de estrecheces y algias mayores
troquelando el eco de mi frente
y el tono tenso de músculos y tendones,
huérfanos de la intensidad del yodo.
Escribo con la sequedad del estío
en el espíritu y en los cartílagos de los dedos,
el frío y la humedad del continente en los huesos,
la luz sin horizonte, el viento sin mar.
Y yo lo acompaño mi señor en esos momentos de vida que me son tan valiosos para saber apreciar lo grande que es el ser humano y el cosmos aùn en sus momentos màs difìciles....
Gracias por todo....
Cuauh