¿Donde están amada mía, los besos de tu boca?
¿Donde tus abrazos, donde los mordiscos?
¿Donde las melodías de los viejos discos
Y el amor añejo en su danza loca?
Esperé ansiosamente, para comprender
Que el vacio llena, de angustias, de dolor
No te puedo ver, y te quiero ver
y rasga en el alma este suave ardor.
La nada que lo llena todo, todo cuando queda nada.
Dolores, dolores que no se comprenden
Llamadas vacías, porque no se atienden
¿Donde reside el dolor agudo?
Porque duele mucho, no se sabe dónde.
Donde están amada mía, tus berrinches matutinos
Tus tenues ronquidos, música de grillo
Tus locas carreras, esos desatinos
Que daban a tu vida ese raro brillo.
Donde el suave olor de tu piel mojada,
que no te gustaba, pero que yo amaba
El aliento afrutado, el suave mohín,
Y todas las cosas con que yo soñaba
se han ido, amada, ya no están aquí.
Y mi alma llora, llora por ti.
Ya no queda nada, pero siento en el alma, que tu ausencia llena
De suaves recuerdos, de triste morriña,
de eñes que guiñan en la madrugada
Por mi suave niña, mi niña dorada.
El vacío que quedó, se llenó de añoranzas
Que ya no sé que me gusta más
Si pensar en lo bello, ahora que no estás
O pensar en ti cuando lo bello asalta.
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