rama cuando un ave se propone
a descansar en ella, así arqueas
tu espalda cuando reptas estática
en las sábanas.
Tus pechos de magnolias no los veo,
y los cabellos en tu espalda se agitan,
cuando por los lados cojo tus caderas,
como una ola que se mezcla en una
orilla caliente de arena blanca, como
una sabana negra en el viento, colgada
y húmeda.
Tus años no ignoran cómo yo
debo tocarte, y en ese estado toco
el arco de tu espalda, suave, así como
rozando una flor para no marchitarla, así
como tocando una mariposa.
Acerco a tu espalda mis labios. Te estremeces
al primer contacto, sin embargo no suelto
tus caderas, y en la sensualidad de la ansia tuya,
con voz entrecortada me dices te quiero.
Poema de ficción.
26.03.08.
|
Imprimir |
Enviar poema |
