


| Escritor: | MariaElenaPonce |
| Públicado: | 26/10/2008 |
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Quisiera ser elegida
para sembrarme en tu pecho
con la intimidad de una rosa,
pero te empeñas en ser la muerte
saludando al día con su sombra.
Intento, sí
dibujar mi adolorido grito
como sutura en tu herida,
para librarte de este horror
que mancilla tanta belleza.
Deseo poder emerger
desde las honduras de tu cuerpo
y atarte una vez más
al ungido perfume de la vida.
¡Si pudiera!
¡Si permitieras!
Yo extendería el día
negándole licencia a los ocasos
y borraría toda huella de tristeza
que a tus ojos atraviesa
Movería ávido el viento
entre el lumen de tus poros,
transformando el aire de tu garganta
en un sueño sin morbo.
Solo deseo posarme en ti
como una semilla,
para abrir sobre tu piel
en metáforas de flores.
¿Por qué no bebes mis palabras
como si fueran dulce ajenjo?
Así no traficaría
nunca más la noche
por las habitaciones de tu boca.
¡Déjame sanar la llaga
extirpando esa pesadumbre
que tu alma arrastra!
Más no calles ahora
Dime algo
Para que pueda sentir
el derecho de ser agua mansa
en tus labios secos.
©María Elena Ponce®
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