


| Escritor: | beduina |
| Públicado: | 17/08/2008 |
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Con infinita devoción, cosa que continuamente me has demostrado,
dentro de mi historial de vida me complace tu investigación ya que eres un hombre de ciencia.
Mi caso solo tiene referencia en tu eterno conocimiento,
que sabes con todo acierto en donde reside mi mal,
por lo que sé siempre estás dispuesto a este aliviar.
Todas las mañanas, al despertar, según me has recomendado,
imaginaré que estás a mi lado dispuesto a regalarme,
la mejor de tus sonrisas y como
broche la insinuación a amarme.
No te necesito ganador, aquí no hay batallas ni contiendas,
por eso me quedaré con el hombre quien con ansias mi boca besa,
tomaré tu cuello donde pondré mis labios, rodearé tu pecho con un brazo,
y entrelazaré mis dedos a tu mano, guiándote indiscreto por el camino que amamos,
llenando espacios de pasión hasta un cielo espontáneo.
Me prometes castillos de caricias donde desnudaré mi alma
con imágenes precisas dibujadas en mi
espalda, recorriendo con las palmas
como un vuelo de palomas, recibiré tu aroma como pétalos de rosas
que descansan en mi almohada y con tu conciencia aprenderé a volar!
La Beduina
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