Andanza del hambre

Y así los ríos se detuvieron en mi andar.

Allí a lo lejos se divisaba la verdad extrema,

¡Enuncié su nombre!

Ya no estaba,

me había dejado...

 

Y así comenzó la andanza del hambre,

el capítulo más duro de mi vida

¡Eterno sería aparentemente!

Las nubes invirtieron su color rosa,

clamaban por perdón...

 

Así las lluvias ya no saciarían la sed

¡El episodio de mi existencia,

vacío y no hay paciencia!

Exclamé su nombre:

Kaika amor de mis amores imaginarios...

 

Se teñía la montaña de los colores púrpuras...

La sangre estaba enferma en las alturas,

y sigue saliendo ahora despidiendo

un olor de dolor, podrido el despiadado

destino que nos saca la vida, nos lo arranca...

 

Un barrial como crema batida por tus delicadas manos.

¡Hombre, eres de la floresta!

No de esta más nunca...

Te hacía tu amiga la limpieza de tu cuerpo...

¡Hombre...! Se acabó la duda... La mujer...

 

Kaika andante y hambre del hombre,

ella brega por el sufrimiento,

persiste en las flores de él...

¡Lindo! ¡Dijera ella ojalá desde la cumbre

de la selva, en su andanza...! Sola la hombría sombría...

 

Se me acaban las energías,

quedan los despojos y las sangrías,

mi andanza suplica perdón...

¡Mujer... mueres de hambre!

¡Hombre... kaika amorosa muere sin tí! 

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